
La Jefa Electa de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha anunciado que se convocará a jóvenes para proponer el logotipo para su administración. Esto no es novedoso. Desde hace algunos años, cada una de las administraciones locales y federales tienen su propio logotipo, su propia imagen.
¿Cuánto nos cuesta a los contribuyentes eso? Porque hay que reemplazar toda la papelería oficial. Las placas y las tarjetas de circulación. Y las licencias. Y las señalizaciones de todas las dependencias.
A mi me parece que no tiene ningún sentido que se cambie de logotipo. Pienso que transgrede los principios de economía, eficiencia y eficacia en el uso de los recursos públicos, que consagra el art. 134 constitucional. Máxime cuando hay imágenes que dan a conocer a los gobiernos, y que son oficiales: los escudos. Si existe un escudo nacional, ¿por qué debe existir un logo del gobierno en turno? Si la Ciudad de México tiene desde 1523 un escudo, ¿por qué debe cambiar en cada administración?
Claro, el logo identifica los programas sociales y los actos con un gobernante en particular. ¿Eso es correcto? Además de ahorrarnos un dinero por los cambios de logotipo, ¿no deberíamos de ser más institucionales? En otros países los símbolos del poder no cambian con cada gobierno. Los presidentes de Estados Unidos usan el sello desde 1877, con independencia de quien ocupe la oficina oval.
Además de los cambios en la papelería, páginas de internet, etc., también veremos cómo se gasta el dinero de los contribuyentes cambiando bancas, puentes, y todo el mobiliario urbano con el único objeto de que hablen del alcalde en turno. ¿Estamos para gastar en todo eso?
