Herejías constitucionales

Herejías constitucionales

El blog de José María Soberanes

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De repente aparece publicidad de revistas que no se conocen, pero que tienen en sus portadas a un servidor público que quiere aspirar a un cargo público.

La persona cuya imagen aparece en parabuses, espectaculares y en los camiones quiere ocupar un cargo de elección popular. Con ello pretenden encontrar una rendija para incumplir con la prohibición de hacer publicidad con su imagen. Muestran una intención de eludir la ley, porque les conviene en ese momento.

Pero cuando llegan al cargo público, sus gobiernos imponen una multa por un solo centímetro que un automóvil pisa una raya; o niegan un trámite por el color de la tinta con la que se firmó una solicitud. Siendo gobernantes se vuelven los más quisquillosos en el cumplimiento de la ley.

No me gusta el modelo de comunicación política que nos rige. Pero es la norma. Y hay que obedecerla. Máxime cuando alguien se postula o para elaborar normas, o para cumplirlas y hacerlas cumplir.

Si durante su campaña (en sentido amplio) una persona denota una actitud de darle a la vuelta a la ley, pierde legitimidad política y moral en el momento de pretenderla hacer cumplir, porque se le percibe como un hipócrita.

No quiero caer en la falacia reduccionista que distingue entre los ciudadanos “no servidores públicos” buenos, cumplidores de la ley, y los servidores públicos malos y corruptos. Hay muchos “no servidores públicos” que buscan eludir la ley continuamente.

Lo que pretendo es decir que una de las causas de la molestia con los servidores públicos es la incongruencia con la que viven. Cuando se hayan sometidos a la ley, intentan eludirla. Cuando tienen que aplicarla, no toleran ni un milímetro de error.

No pido una manga ancha en la aplicación de la ley. Solo hago notar la doble moral respecto a la ley que tiene cansados a muchos.